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  #1  
Old 16-06-2007, 08:03
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Post Educación para la Ciudadanía

El cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, ha dicho: "El Estado no puede imponer una formación moral como Educación para la Ciudadanía a todos los ciudadanos." Ésta es la posición que la Conferencia Episcopal y la Conpaca defienden, en su intransigente y furibunda cruzada contra el hecho de que vivamos en un país democrático y con leyes sociales sociales avanzadas. Quizás hay que recordarle el origen republicano de la ciudadanía, para entender que la ciudadanía se debe aprender. Aprender qué son los derechos humanos, la convivencia, la cohesión social, etc. Educarse en la ciudadanía es entender que hay que defender los principios de la democracia. Recuerdo que durante mi etapa escolar ya existía esta materia, sólo que entonces se llamaba Educación Ética y Cívica. La ciudadanía incluye poder tener creencias religiosas. La religión no incluye la ciudadanía.
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"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo." (Voltaire)
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  #2  
Old 30-06-2007, 10:35
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Es extraño que la Conferencia Episcopal sea reacia a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía. No comprendo cuál es la última razón de la batalla. En principio, que los chicos en edad escolar reciban enseñanzas de cómo vivir en comunidad de modo armónico y respetuoso, no parece entrar en contradicción con ninguno de los valores espirituales. Al contrario, de un modo natural tendemos a pensar que una persona con creencias católicas debe tener por definición una querencia hacia la civilización y sus maneras de convivencia más usuales. No en vano a nuestra cultura se le llama cristiana. Los valores religiosos y laicos tendrían que ser coincidentes, o al menos no entrar nunca en oposición. Luego, cada parcela abonaría sus propias virtudes, la educación cívica pondría el acento en la solidaridad o el respeto, y la religiosa se extendería por los ramales del dogma, como la pureza del alma o la asistencia a los actos litúrgicos.

En principio, ningún valor cívico es indeseable de por sí. Los mandamientos católicos sólo serían sin embargo aplicables a los creyentes de esa religión. Lo que ocurre es que la Iglesia española ha estado habituada secularmente a endosar sus reglas morales a todo quisque y lo que temen es un recorte de su influencia. Bueno, pues que lo digan tal como es. Hay mucha gente harta de un lenguaje que, bajo la apariencia de reivindicación espiritual, no esconde sino el deseo de continuar con unos privilegios que están llamados a desaparecer. Basta de hipocresía. Digamos que los obispos quieren seguir mandando en nuestra vida y en paz.

Alicia Giménez Bartlett
Artículo publicado en ADN el 27 de junio de 2007
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  #3  
Old 30-06-2007, 10:50
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Post Educación y ciudadanía

La realidad siempre supera a la ficción. ¿Quién podía creerse que los obispos rechazarían una materia escolar como el aprendizaje de la ciudadanía? Es decir: nuestros derechos y deberes, la democracia, los derechos humanos, la igualdad entre hombres y mujeres, el respeto por la diversidad y los valores que promueven la convivencia... Quien podía sospechar que materias así fuesen consideradas por los obispos españoles contrarias a la religión católica e invitasen a los españoles a combatir la asignatura que les ampara: Educación para la Ciudadanía. Nunca se opusieron a la franquista Formación del Espíritu Nacional. Tampoco recuerdo que -con alguna gran excepción que confirma la regla- se hayan caracterizado por defender los principios básicos de la democracia.

Con frecuencia observamos otras sociedades y ponemos el grito en el cielo por la intolerancia de sus líderes religiosos. Algo similar pasa aquí. La mayoría de los ciudadanos respetamos la religión y las convicciones de cada uno. El sentido cívico de la mayoría no puede dejar que unos cuantos reaccionarios nos marquen el territorio. Las convicciones religiosas son legítimas y pertenecen a cada uno. Las convicciones cívicas son, además de legítimas, imprescindibles para hacer posible la convivencia. Nada, ni nadie, y aún menos los obispos, tienen derecho a confundir a la gente con actitudes predemocráticas. El Concilio Vaticano II lo aclaró: "La Comunidad política y la Iglesia (de hecho las iglesias) son independientes y autónomas la una de la otra." Es un signo vital la defensa de todo aquello que promueva las virtudes cívicas y democráticas, aunque sea llevando la contraria a los obispos y apoyando a una norma del Estado democrático.

Ferran Mascarell
Artículo publicado en ADN el 26 de junio de 2007
Traducido del catalán por Fernberg
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  #4  
Old 06-08-2007, 09:51
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Post Formar buenos ciudadanos

La función de la escuela es instruir en ciencias y letras, además de enseñar urbanidad. Una declaración de principios que viene de antaño, que no parece que pueda despertar recelo alguno y que resulta aplicable a las diversas culturas. Aprender sobre ciencia, sobre materias concernientes al género humano y el planeta que le acoge, y formarse para ser una persona cívica puede ser aceptado de norte a sur y de este a oeste. Que a tal programa se le añada la enseñanza de la religión - de las múltiples religiones presentes a lo largo y ancho del orbe- constituye una opción adyacente, relacionada con la ideología dominante en los gobiernos.

En España se impartieron obligatoriamente clases de religión en todas las escuelas, públicas o privadas, durante décadas, habida cuenta de que gobernaba una dictadura confesional católica. Era una asignatura cuya nota final contaba tanto como la de matemáticas, gramática o cualquier otra. Con el advenimiento de la democracia, en el seno de la enseñanza pública las clases de religión se fueron convirtiendo en optativas, de forma que los padres creyentes que no habían elegido un centro privado confesional para educar a sus hijos contaban con la posibilidad de que también recibieran clases de religión.

Actualmente, con la introducción en la enseñanza primaria de una asignatura que se denomina educación para la ciudadanía, se ha levantado un revuelo que asombra. Cuando en general se espera de la escuela que contribuya con firmeza a la educación que proporciona la familia - a menudo con una eficacia mediana-, cuesta entender que algunos grupos se opongan a la intención de conseguir buenos ciudadanos. Esto al margen de credos, claro está, puesto que tan buen ciudadano puede y debe ser un católico como un protestante, un musulmán, un budista, un agnóstico, un ateo. Ciudadanía, sinónimo de civismo, comporta respeto hacia las demás personas y respeto tanto hacia el patrimonio privado como el colectivo. Tan sencillo y tan importante como esto, obviando cualquier connotación confesional.

Con un poco de suerte, en las librerías de viejo aún es posible encontrar un libro de la época franquista cuyo objetivo era enseñar urbanidad a los escolares. Todos ellos recibían la educación católica con profusión, pero además contaban con el citado texto, en el cual figuraban advertencias al estilo de: si ves a una persona mayor cargada con paquetes, ayúdala; cuando llueve, no corras porque el suelo mojado resbala; si tienes una persona gorda sentada a tu lado, ten paciencia, y se veía la ilustración de una mujer obesa y un niño apretujados en el asiento de un tranvía. Eso entre otras muchas advertencias de carácter práctico, no por obvias para los mayores menos útiles para los pequeños.

La enseñanza de la religión ocupaba un lugar preeminente, sin lugar a dudas, pero no colisionaba en absoluto con el libro de urbanidad. Ha transcurrido el tiempo y las circunstancias han cambiado. Primero es el comportamiento cívico, que concierne tanto a niños como a adultos, y luego son las creencias. Su enseñanza corresponde por excelencia a un espacio: los centros de culto, el que sea. Si las escuelas religiosas desean contribuir al magisterio, nadie se lo impide. Por su parte, el sistema público cuidará de que todos los alumnos conozcan sus obligaciones con la sociedad. Que a esto intenten llamarlo adoctrinamiento justo quienes durante años sí adoctrinaron a fondo no deja de resultar irónico.

Eulàlia Solé
Artículo publicado en La Vanguardia el 27 de julio de 2007
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